Interludio

por B

Ahora, que me pongo crema en la cara de forma voluntaria y me acuerdo, casi siempre, de regar mi única planta. Ahora, que pruebo de vez en cuando la fruta y que intento apagar la luz antes de las doce. Ahora, que lucho para que no me den pena las cosas muertas, como las flores y mis zapatillas rotas.  Ahora, que leo algo menos pero me importa muy poco. Ahora, el poema de las noches de junio de Jaime Gil de Biedma. Ahora, que me cortaría el pelo yo misma y que haría todo lo que no quise hacer en la adolescencia. Ahora, que ya no quiero ser como esas chicas largas, eternas, de las revistas. Ahora, que le han quitado el poder a la palabra. Ahora, que chiquitan chiquititan tan tan, que tun pan pan, que tun pan que tepe tepe pan pan pan, que tun pan que pin. Ahora, el universo en llamas. Ahora, que el viaje significaba vivir, gozar de la sensación cada vez más rara de respirar, de moverse por uno mismo, creerse dueño de su destino.

Ahora, que ha llegado el verano y están todas las ventanas de mi casa abiertas.

 

20289101-Parte-frontal-de-una-casa-de-campo-abandonada-con-las-puertas-y-ventanas-da-adas-en-una-fachada-de-m-Foto-de-archivo

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