El voto popular

por B

Los tranvías no deberían ser modernos y nunca nunca nunca, bajo ningún concepto, uno debería vivir en una calle llamada Cantando bajo la lluvia o Con faldas y a lo loco, por muy buenas películas que sean. Eso te condiciona a que te den de hostias en el patio del colegio, y ya se sabe que los estamentos del recreo son inamovibles.

A las niñas lo que nos condicionaba era la edad en la que te ponías un sujetador por primera vez y si tenías pueblo para el verano. Tener pueblo significaba que a los doce te habían dado un morreo y a los catorce ya te habían tocado una teta. Eso te convertía en alguien popular hasta los dieciséis, cuando los tíos del instituto preferían que sólo usaras la lengua para lamer Chupa Chups. Los volubles eran ellos, no nosotras.

A mi madre que yo viviera condicionada le daba exactamente igual. No muerdas la mano que te da de comer, repetía, acuérdate de Goya, que odiaba la guerra pero bien que la usó para hacer un montón de cuadros. Esa fue su razón para que yo llevara deportivas blancas lisas y lasas mientras todas las niñas se ponían cordones de colores y chapas de latas de Coca-Cola. El blanco pega con todo y no hay discusión. A mí no me condicionaron las niñas, pero sí mi madre.

Mi ciudad está condicionada por ser una capital de provincias que no se conforma con serlo, que tiene un tranvía moderno y que hay gente que le gusta vivir en el 10 de Un americano en París. Todo son decisiones del Ayuntamiento, que dice que beber en la calle está mal, que es feo, pero partir la ciudad en siete y hacer obras es infinitamente mejor, ya que condiciona a los ciudadanos a votar en las elecciones agradeciendo de rodillas tanta novedad. Eso son las conclusiones que sacan tras horas de reuniones, con la corbata aflojada y los últimos movimientos de las tarjetas de crédito en bandejitas de plata.

Mamá tenía razón; el blanco pega con todo.

pink-ladies-grease-live

Anuncios