Million Nobel Baby

por B

Sigo desde hace días la bronca entre Javier Marías y Carlos Boyero con curiosidad y a la vez un poco de distanciamiento porque los dos tienen ninguna y toda la razón. En cuanto una riña se parece más a un silogismo que a una pelea de bar me niego a apostar.

Todo empezó porque Marías opinó que lo de las series actuales no iba en absoluto con él y Boyero animó al escritor a retractarse de su opinión: la Revolución Francesa y la lucha por la democracia también debieron de empezar así. A los pocos días, en su columna dominical, Marías decidió meterse con la densa prosa del crítico y dejar bien claro que no iba a haber un pacto entre caballeros. El último apunte era de ayer al mediodía con Boyero haciéndole un corte de mangas desde la web de El País.

Lo de revolcarse en el fango sólo lo entiendo si el motivo es absolutamente intransferible y personal, de ahí que el cabezazo de Zidane a Materazzi en la final del Mundial fuera un despropósito fantástico, propio de las novelas extintas de caballería. Pelearse a estas alturas por la complejidad narrativa de The Wire, Los Soprano o True Detective no sólo indica muy poco seso, sino un aburrimiento mortal y una pérdida significativa de la muy destacable e histórica inventiva española a la hora de insultar.

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