Amor, tos y fuego

por B

Se estrenó la temporada de barbacoa entre resacas, sueño acumulado y un sol de mayo reclamando venganza como si jamás le hubiéramos rezado. Desperezarse del invierno cuesta ropa y esfuerzo, miradas de incredulidad que se entrecruzan constantemente como si lo único que en esta vida nos mereciéramos fuera un horario negro de invierno.

Inaugurar casas de amigos a partir de una edad produce una felicidad casi ingenua, como si la hipoteca no costara y volviéramos a compartir un juguete nuevo en el patio del colegio. De la misma forma que para elegir amigos a los ocho años bastaba que alguien corriera contigo durante el recreo o compartir pupitre, a partir de cierta edad cualquier requisito exige una burocracia muy difícil de completar.

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