Pequeñas cosas sin importancia

por B

En el final de uno de los mejores episodios de Los Simpson, Homer claudica por su familia y le pide a su nuevo jefe que le deje volver a Springfield. Hank Scorpio intenta retenerle con la promesa de colocar un piso más en el lujoso chalet en el que viven, pero Homer, apesadumbrado, rechaza la oferta alegando que la infelicidad familiar se debe a pequeñas cosas sin importancia, la mejor frase con la que uno debe retirarse ante un millonario.

Saboreamos tanto la infelicidad de los ricos porque nos hemos convencido de que si ocupáramos su lugar la prensa jamás nos retrataría en tal situación, cuando lo cierto es que lloraríamos mucho más y de peor forma. El dinero tiene la capacidad de construir palacios, manipular elecciones, conquistar el mundo y convertirte en Miss Mundo pero nada tiene que hacer con las pequeñas cosas sin importancia: no es que no cuesten dinero, es que en esas tiendas nunca tienen cambio.

Leer más en The Best and Brightest

Anuncios