Sobre la primera vez

por B

Primer apunte:

Lisboa hay que verla en el tiempo exacto de un sollozo. Verla toda entera con la primera luz del amanecer, por ejemplo. O verla bien completa con el último reflejo del sol sobre la Rua da Prata. Y después, llorar. Porque uno, aunque sea la primera vez que la ve, tiene la impresión de haber vivido antes allí todo tipo de amores truncados, desenlaces violentos, ilusiones perdidas y suicidios ejemplares. Caminas por primera vez por las calles de Lisboa y, como le ocurriera al poeta Valente, sientes en cada esquina la memoria difusa de haberla ya doblado. ¿Cuándo? No sabemos. Pero ya habíamos estado aquí antes de haber venido nunca.

Inmersión en la alegría de Lisboa, de Enrique Vila-Matas.

Segundo apunte:

– Aquí nos dimos el primer beso…¿te acuerdas?
– Sí… nos pilló mi padre.

Diálogo de Azuloscurocasinegro, de Daniel Sánchez Arévalo.

Tercer apunte:

Luisa besó a Marco después de las ecuaciones de segundo grado. Se arrepintió enseguida pero también sintió un calor muy intenso y húmedo entre las piernas, bosquecillo ecuatorial. El siguiente martes lo besó después del pronunciamiento de Pavía, y tuvo que correr al baño porque pensaba que se había hecho pis. El siguiente lo besó entre dos sintagmas adverbiales, con los dedos arañaba la mesa, apretaba los codos para rozarse los senos, se resbalaba en la silla buscando el borde, volvía atrás y de nuevo a resbalarse.
El siguiente ni siquiera entraron en la biblioteca, se escondieron juntos en el baño, se desnudaron, la puerta no tenía pestillo, eran unos precursores, nadie había follado nunca en los baños de ese instituto, tampoco sabían cómo hacerlo, ella jamás había visto porno y él no lo suficiente, salió mal, Marco estuvo a punto de correrse dentro pero consiguió evitarlo y ensució las paredes, a ella no le desaparecieron las ganas, se metió dos dedos, se arrodilló, él le tapó la boca con la camiseta porque los gritos se oían en todo el pasillo […]

Fragmento de Democracia, de Pablo Gutiérrez.

Cuarto apunte:

Mira, los chicos nos hacemos los hombres antes de serlo, sacamos pecho, marcamos paquete, nos desabrochamos el segundo botón de la camisa, porque esperamos que eso os impresione; os hacemos reír, y eso está bien, pero nunca nos habéis creído, somos incapaces de sostener la interpretación. Jugamos a ser el sexo fuerte, pero ahí nos tienes, temblando de emoción ante esos organismos que transportan los elementos indispensables para organizar un paraíso en la Tierra. Ninguna de vosotras entendéis desde vuestro desarrollo gradual lo que supone la detonación a los doce, a los trece, a los catorce de esas bombas de testosterona que queman brazos enteros de neuronas hasta la raíz, que impulsan al vello crecer por todo el cuerpo, que te cambian las facciones a tirones, estamos puestos aquí, entre las sensaciones, para plantar la semilla en el surco carnal y asegurar el relevo. ¿Entiendes?
– No.

Fragmento de Divorcio en el aire, de Gonzalo Torné.

Quinto apunte:

Desde entonces has visto muchos paisajes nuevos, has dormido con otras personas hasta conocer de memoria cuerpos que no eran como el suyo,has caminado por habitaciones desconocidas, pequeñas, has cantado muchas veces de alegría en lugares extraños, has estado atento a los recuerdos íntimos de otras personas, has escuchado todo con atención, has amado, no te has abandonado a la nostalgia, has dejado que la vida siguiera y sin embargo las luces se apagan como si las cubriera ella misma con una seda negra, como si discurrieran, por debajo de estos días, los días que debieran haber sido a su lado.

Fragmento de Lista de desaparecidos, de Andrés Barba y Pablo Angulo.

Lisboa-591

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