Déjenme inventar

por B

Por mucho que yo siga escribiendo como si me pagaran por hacerlo, más de una vez pienso que, a la manera de Holden, no debería contar nada.  Debería de escribir ficción, emulando a  Diez Minutos, la primera revista española en producir FanFiction con una entrevista inventada a Letizia Ortiz pensando que podría resultar interesante. Me han entrado ganas de llamar a la revista para explicar que en realidad hace años que todos sabemos  lo que la princesa piensa.

A veces pienso que esto tendría que convertirse en un blog de esos que hablan de rupturas, cambios personales, metáforas y fotos de películas clásicas en blanco y negro, algo que en el fondo es totalmente incompatible con mi vida real, la de hacer los deberes de la academia de inglés en el parón de la comida, recoger la casa los viernes por la noche y hacer la compra con hambre.

Desde que me divorcié de la imaginación, a la manera de los adultos de Quino, sólo intento desesperadamente que al bolígrafo se le ocurra lo que debo decir, y cuando veo que no funciona reparto las culpas como se las repartía Guille al Gobierno, sólo que esta vez sin poder creérmelo. Me sorprende que después de tanto tiempo aún no haya ido a un programa de televisión o  a una junta de vecinos a protestar, como si alguien me debiera una explicación tras su marcha o al menos la oportunidad de defenderme por todas las veces que me han exigido un “y ahora qué”.

Las pocas veces que vuelvo a ella son en la soledad de mi casa cuando me quito los pantalones, subo a la cama y me convierto en Kylie Minogue cantando Get Outta my Way, sólo que en vez de maillot y tacones llevo una camiseta vieja de Star Wars, lo único que me tocó en la separación de bienes.

 

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