Entremos más adentro de la espesura

por B

Fue en la otra habitación, ya fuera de la UVI, a la que me trasladé tres días más tarde, cuando comencé a usar mi libretita actual para algunas actuaciones pour mémoire. Y es ahora, cada día más próximo a mi normalidad (o a una nueva normalidad, un nuevo estado, aún no lo sé) cuando empiezo sistemáticamente a narrarme a mí mismo lo vivido: la ascensión y descenso del sagrado Monte Sinaí en Nueva York. No quiero haber vivido esas semanas extramuros de mí sin averiguar qué han sido y dónde han sido, qué me han dado y quitado, que han hecho de mí y adónde me han llevado. El “entremos más adentro de la espesura” de San Juan de la Cruz que estampé como lema al frente de mi novela Octubre, octubre ha sido constante regla de mi vida y a estas alturas no voy a traicionarla. Estoy desconcertado, confuso entre ideas contradictorias, enredado en ellas como lo estuve allí entre tubos y cables, y, como entonces, sin poder ver las pantallas reveladoras del tumulto de mi corazón. Sólo me aclararé y reconstruiré como lo hice siempre: escribiendo (…)

Monte Sinaí, José Luis Sampedro

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