Antiresumen

por B

Podría empezar con el relato de Pablo Gutiérrez, Simple y reducida es mi historia como el poema más escolar de Neruda, veinte líneas cursis serían suficientes, yo la quise, a veces ella también me quiso, puedo escribir los versos más tristes, etcétera. Podría decir que soy como la protagonista de otro de sus cuentos alergia al maquillaje, pudor de vestir putesca, palabrería, altanería, pedantería, síndrome de Holden Caulfield cuando tengo las cualidades para ser un avatar casi perfecto de su hermanita Phoebe. Podría haber sido un genio matemático, fiscal del distrito, la chica de Indiana Jones, revolucionaria, podría haber sido tantas cosas. Podría no llevar zapatillas, faldas cortas, podría no haber dejado de fumar, podría escribir más. Sí, debería de escribir más. Podría haber dado clases en la Universidad y leer fragmentos en voz alta de, no sé, Rafael Reig, Scott Fitzgerald, Carver, Eugenides, Ray Loriga, Giralt Torrente y Tess Gallagher. Podría hacer más listas, podría hacer la lista definitiva de los mejores títulos de libros Partículas subatómicas en un grano de arena en una playa infinita. Podría ser 1920, podrían estallar otras guerras, podría acabarse el mundo, podría no haber héroes. Podría no haberme cortado el pelo, podría no tener manías, podría no gritar, podría enfadarme menos, podría callarme más. Podría ser como en aquella película, los dos amigos que se quieren pero se odian cada año un poco más. Podría haber jugado a comer hormigas, insultar a los parados de la fila del INEM, dejarme enterrar en un bloque de hormigón. Podría no haberos hecho caso. Podrían gustarme las bodas, podría saber más de geografía, religión, pintura, arte. Podría haber estudiado más, haber hecho contactos, tenido más oportunidades, podría mentir en el currículo. Podría tanto, y a la vez tan poco. Podría leer revistas de moda, dar conferencias, sentar cátedra, hacerme famosa, publicar fotos en las redes sociales, podría darme importancia, podría haber dado lástima. Podría agujerearme la oreja, hacerme un tatuaje, cambiar de estilo, llevar plataformas, meterme en la cama a las seis de la mañana, arruinarme en los casinos, ir al gimnasio, correr por el parque. Podría haberte dicho que no, no arreglarme en tu cumpleaños, no hacerte el desayuno, no dormir con tu camisa. Podrías haberte ido. Podríais no haberme querido tanto.

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